Emilio Granja cuenta su experiencia como voluntario

Emilio Granja narró que durante su paso por la Universidad Anáhuac mientras estudiaba ingeniería, presenció el desastre que dejó el sismo de 1985, y desde su casa de estudios, tuvo la oportunidad de involucrarse como voluntario para ayudar a las personas que quedaron atrapadas entre los escombros o perdieron su casa.

El asesor financiero recuerda que fue complicado realizar una comunicación eficiente entre los heridos y sus familiares, sobre todo aquellos que se encontraban en otros estados de la república.

Los radioaficionados fueron clave para comunicar a las familias

Por ello, Emilio Granja hizo gestiones y contribuyó con conseguir a radioaficionados que pudieran llevar el mensaje a otras partes del país sobre las personas que se encontraban heridas o desaparecidas.

Esta experiencia le fue muy gratificante porque pudo contribuir con su universidad y con la sociedad que en ese momento lo necesitaba.

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